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Enero de 2022 comenzó con una ola de calor, incendios forestales en diferentes áreas de Argentina, y cortes de electricidad concentrados en Buenos Aires, . Para mediados de Enero ya pronosticaron una nueva ola de calor, “la más importante de los últimos 50 años”, también escuchamos que esta será “la primera de muchas olas de calor, vayamos acostumbrándonos”.

Dado que el cambio climático produce una modificación de los regímenes hídricos del planeta y modifica ciclones y anticiclones, puede producir estas trampas de calor como lo que está sufriendo el centro de la Argentina. Ya ha pasado en América del norte y en Europa durante 2021.

En el gráfico vemos el pronóstico de temperaturas para las semanas del 10 al 14 de Enero de 2022. Durante el 6 al 9 sucedió una ola similar.

Las olas de calor traen aparejadas, en muchos casos, incendios en zonas rurales o boscosas y cortes de luz en las zonas urbanas. 

En cuanto a los incendios, creemos que la mejor estrategia es entender que el cambio climático (y la modificación de los regímenes hídricos) multiplican varias veces las posibilidades de incendios forestales. Además de la obvia negligencia de los seres humanos, es imperioso incluir esta variable en las estrategias para prevenir incendios. 

En cuanto a los cortes de energía, que impiden refrigerar las casas, conservar alimentos y asegurar el acceso a agua potable, es un flagelo que el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) conoce trágicamente. Entre 2012 y 2015 hubo muertos debido a los cortes de luz: en diciembre de 2013, por ejemplo, por lo menos 12 personas fallecieron en medio de una ola de calor, como consecuencia directa o indirecta de cortes de suministro eléctrico durante la misma. Las olas de calor son más peligrosas, debido a la deshidratación, que las olas de frío. 

En este sentido tuve la suerte de trabajar con Nicolas Brown en proyectos de viviendas de interés social, donde incluimos el uso de energías renovables para asegurar el acceso a agua potable. Entendiendo que estos sucesos de olas de calor y cortes de luz serán cada vez más frecuentes, tanto por el Cambio Climático como por la desastrosa gestión energética que lleva más de 12 años en Argentina y en el AMBA en particular. 

Trabajando en el territorio con los usuarios de las viviendas, y analizando posteriormente los resultados del uso de las viviendas, descubrimos que es fundamental pensar una estrategia de adaptación o resiliencia en las ciudades usando Energías Renovables. En base a nuestra experiencia en estos proyectos, observamos que algunas tecnologías y técnicas accesibles permiten adaptar las viviendas a este nuevo contexto energético y climático. 

Aquí algunas lecciones que aprendimos trabajando en los barrios:  

  • Incluir bombas de agua fotovoltaicas, en paralelo con las bombas convencionales. Estas bombas abastecen con energía solar y, sólo cuando el nivel de agua de los tanques baja notablemente, se complementan con bombeo convencional. No sólo permite ahorrar energía, sino que garantiza un mínimo abastecimiento de agua durante los cortes de luz – especialmente durante las olas de calor, cuando hay más sol. 
  • Incluir en cada vivienda un termotanque solar que asegure agua caliente sanitaria. Combinado con las bombas solares, estos termotanques permiten garantizar el acceso a una ducha caliente, incluso frente a cortes de energía. Si los termotanques son de placa plana, además, son más robustos y simples de reparar, lo que es vital en entornos más vulnerables.La instalación de estos equipos es sencilla, eficiente, robusta y económica… sobre todo, si se los tiene en cuenta desde el diseño del edificio.
  • Realizar construcciones de alta eficiencia energética, con buena aislación en muros y techos – de lana de vidrio y telgopor- y ventanas -de doble vidriado hermético. Además de los materiales de construcción, los edificios deben estar pensados teniendo en cuenta la eficiencia energética desde los planos: considerando la diferencia entre la cara norte y la cara sur, la protección solar, la ventilación cruzada, etc., podemos tener viviendas climáticamente adecuadas, y , por lo tanto, más eficientes. La eficiencia energética en las construcciones debe complementarse con estrategias comunitarias para enseñar el uso racional y ahorro energético, de manera de bajar la necesidad de energía..
  • En complejos habitacionales, el uso de energía solar fotovoltaica distribuida puede servir para alimentar espacios comunes para seguridad y mayor confort. Esta energía inyectada ahorra energía a la red eléctrica, bajando la probabilidad de sobrecarga de la red y, por lo tanto, la de cortes de luz.
  • La instalación de Energía distribuida también puede funcionar como una alimentación secundaria frente a cortes, mediante un banco de baterías. Los sistemas de generación distribuida con baterías son más caros que los que sólo tienen paneles solares, pero permiten garantizar abastecimiento de energía de algunos consumos básicos frente a cortes de luz: son la diferencia entre perder la comida o conservarla, o entre poder iluminarse o estar en la oscuridad.
  • En Espacios Públicos es necesario comenzar a diseñar propuestas “en clave de naturaleza”, es decir con arbolado para disminuir el efecto isla de calor y con reservorios de agua para evitar inundaciones. En momentos de cortes de luz los espacios públicos pensados de esta manera son lugares donde los vecinos afectados pueden pasarlo mejor que encerrados en sus casas, pero para eso requieren que, por lo menos, haya agua, sombra, y algunos servicios básicos..

Hay que dejar atrás el paradigma de las viviendas pensadas con un régimen de energía barata (por ejemplo, con grandes ventanales sin perfiles ni persianas) que sólo se justifica estéticamente con una tarifa de energía eléctrica irrisoria, pero que es insostenible en una inversión de 20-30 años. 

Nuestra experiencia trabajando soluciones de sostenibilidad en barrios informales nos dice que: 

  • El uso de Energías Renovables y de estrategias de eficiencia energética pueden disminuir la desigualdad de acceso a la energía, 
  • Además de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, son estrategias  sólidas de Adaptación al cambio climático en Ciudades. 
  • Se puede realizar de manera eficiente, robusta y económica, especialmente si se las incluye en los edificios desde la etapa de diseño, desde su concepción.. 
  • Generan capacidades locales y Empleos Verdes
  • Aumentan la resiliencia de las comunidades frente a las olas de calor. 

Los efectos del Cambio Climático año a año son más palpables. Esto significa que debemos apurarnos a mitigar, es decir disminuir la emisión de Gases de Efecto Invernadero, pero también es necesario adaptarnos a las nuevas condiciones climáticas, mayor frecuencia e intensidad de las olas de calor y de las tormentas y lluvias. Esto requiere repensar muchas de las estrategias y soluciones urbanas. Por otro lado, llevará años ajustar el sistema energético argentino dado su nivel de deterioro, pero incorporando este tipo de estrategias disminuimos presión al mismo, haciendo que el consumo energético sea más eficiente. 

Autores:
Ingeniero Nicolás Brown Bustos (@BrownEnRen)
Sociólogo Javier Jose Vázquez (@javjvazquez)


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